Citas para reflexionar...

"Una persona exitosa es la que construye un edificio sólido con los ladrillos que le van lanzando los que quieren derribarla"
[David Brinkley].

2 de mayo de 2011

Karol Wojtyla y el Padre Pío


Esta es una historia de la vida real y es bastante conocida y difundida en la web. Mi  intención, por cierto, no es “contarla mejor” (cosa inaudita, porque muchos ya lo han hecho magníficamente), sino únicamente contribuir a su difusión.

Padre Pío de Pietrelcina
El Padre Pio de Pietrelcina (Pietrelcina–Italia, 25 de mayo de 1887 – San Giovanni Rotondo–Italia, 23 de septiembre de 1968), es un muy conocido santo italiano, cuyo nombre se asocia a sus estigmas, milagros y visiones del futuro. Durante muchos años, la Iglesia Católica tomó con recelo los estigmas del Padre Pío, e incluso se le inició un proceso ante el Santo Oficio para determinar si era una farsa o no. Claro, el Padre Pío veía sus estigmas y milagros como algo incómodo: él era sumamente humilde y quería pasar “desapercibido”, cosa imposible. Esta postura crítica de la Iglesia se radicalizó particularmente en el marco del Concilio Vaticano II: el Vaticano lo aisló en la capilla de San Giovanni Rotondo, pueblo en el que había fundado su “Casa Sollievo della Sofferenza’” o “Casa Alivio del Sufrimiento”, un hospital que se convirtió en su más grande obra “material”. Sólo se le permitía recibir comunicación previo filtro del Vaticano.

Angelo Battisti saludando
al Padre Pío
En el año 1962, Angelo Battisti, funcionario de la Secretaría de Estado del Vaticano (y al mismo tiempo, administrador de la “Casa Sollievo della Sofferenza”), recibió el encargo del Vaticano de entregarle al Padre Pío una carta. Cuenta Battisti que al llegar al convento, encontró al Padre Pío en su celda, en oración. Al mostrarle la carta, fechada el 17 de noviembre de 1962, el Padre Pío le pidió que el mismo Battisti la abriera y se la leyera. La carta, manuscrita y en latín, decía lo siguiente:

Primera Carta
“Venerable Padre, te ruego que eleves a Dios una oración por una madre de cuatro hijas, que tiene 40 años y vive en Cracovia, en Polonia. Durante la última guerra  pasó cinco años en un campo de concentración de Alemania. Está en gravísimo peligro de perder la vida a causa de un cáncer. Ruega para que Dios, por la intercesión de la Santísima Virgen, le muestre su misericordia a ella y a su familia”. En Cristo obligadísimo Karol Wojtyla”.


Luego de aguardar segundos en silencio, el Padre Pío exclamó: “¡A este no le puedo decir que no!”. Y añadió: “Angiolino, guarda esta carta porque un día será importante”.

Angelo Battisti se quedó intrigado por la respuesta del Padre Pío: ¿por qué razón, a “éste” el Padre Pío no le podía decir que no? ¿Quién era ese “éste”? Lo poco que averiguó Battisti fue que Karol Wojtyla era un joven sacerdote polaco, designado hacía pocos años como Obispo en Cracovia. La historia pudo concluir ahí, pero no. 

Once días después, Angelo Battisti retornaba con otra carta para el Padre Pío. Como en la vez anterior, el Padre Pío le pidió que abriera la carta y se la leyera, mientras él escuchaba con la cabeza recogida y en silencio. La carta decía lo siguiente:


Segunda Carta

“Venerado Padre, la mujer que vive en Cracovia, en Polonia, madre de 4 niñas, el día 21 de noviembre antes de la operación quirúrgica  se curó repentinamente. Damos gracias a Dios y también a ti venerado padre expreso mi sincero agradecimiento a nombre de la señora, de su marido  y de toda su familia. En Cristo, Karol Wojtyla, Obispo Capitular de Cracovia”.



Y una vez más, el Padre Pío le dijo: “Angiolino, guarda estas dos cartas que pueden ser útiles en el futuro”.

Ambas cartas daban fe de un grandioso e irrefutable milagro.

El joven sacerdote Karol
Wojtyla
El joven Karol Wojtyla conoció al Padre Pío en 1947, y mantuvo por años una gran amistad a pesar de la distancia. Se dice que en alguna ocasión éste le profetizó a aquél que sería Papa. Para el joven Karol, que acababa de ordenarse, eso le parecía curioso y desconcertante, lo tomaba incluso como una broma que compartía a sus amigos cercanos. 


Con los años, a mediados de los 70s, súbitamente dejó mencionar la “broma”, al darse cuenta que en realidad el Padre Pío le había hecho una profecía: en 1978, Karol Wojtyla se convertiría en Juan Pablo II, el primer Papa no italiano en cinco siglos, hoy convertido en el Beato Juan Pablo II Papa.



Lima, 1º de mayo de 2011.

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